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Soy Paula López Herrera

Intérprete de conferencias, traductora, amante de los idiomas y con ganas de ayudar a los demás

LUCES, CÁMARA Y ACCIÓN

Podría poner la mano en el fuego y no quemarme al afirmar que, a prácticamente todo el mundo que sea intérprete, le habrán dicho alguna vez:

  • ¿Eres intérprete? ¿Y en qué película sales?

A lo que normalmente respondemos:

  • No, no soy ese tipo de intérprete. Yo me encargo de traducir oralmente las palabras de un idioma a otro.

Lo cierto, y por mucho que lo neguemos cuando nos lo preguntan, es que los intérpretes y los actores tenemos muchas cosas en común.

Dejamos de ser nosotros mismos

Como los actores, al interpretar tenemos que adoptar las palabras, pensamientos, tono de voz y sentimientos de la persona que interpretamos. Es decir, dejamos de ser nosotros mismos y nos metemos en la piel de nuestro «personaje».

Dependemos de nuestra voz

Tanto para nosotros los intérpretes, como para los actores, la voz es nuestra herramienta de trabajo. Y, como cualquier otra herramienta, tenemos que saber manejarla. Los intérpretes (ya que es la parte que me toca) somos capaces de bajar o subir el volumen, cambiar el ritmo y la entonación y modular para poder transmitir/ representar las ideas/ el papel que hace el ponente.

Protocolo a seguir

Durante la representación de una obra en un teatro se suelen seguir el mismo proceso: se apagan las luces, comienza la función, se hace una pausa, empieza el segundo acto y luego se abre el telón. Al interpretar ocurre algo similar: al empezar una conferencia (si es aquí donde estamos interpretando), el moderador presenta a los participantes, estos exponen sus ponencias, seguidas de una ronda de preguntas y respuestas y discursito de cierre de conferencia.

Memoria de elefante

En nuestro caso debemos tener una memoria magnífica para ser capaces de recordar todo el vocabulario de nuestras lenguas de trabajo. Además, si estamos traduciendo de forma consecutiva, debemos recordar partes concretas del discurso (con la ayuda de la toma de notas). En el caso de los actores, deben tener una muy buena memoria para poder recordar el guion que tienen que interpretar.

Como se puede ver, tenemos más similitudes que diferencias. No obstante, la principal diferencia, dejando de lado la obvia, es la repetición. Y, ¿a qué me refiero con esto? Si a un actor se le olvida o se equivoca de frase, se puede detener la grabación y repetir la escena. Los intérpretes no tenemos esa suerte, si te equivocas, intentas solventarlo, escurrir el bulto y actuar como si nada hubiera pasado.

Ya sabes lo que se dice:

FAKE IT TILL YOU MAKE IT

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